Mostrando entradas con la etiqueta VALENCIA ROMANA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta VALENCIA ROMANA. Mostrar todas las entradas
martes, 9 de enero de 2018
domingo, 17 de diciembre de 2017
LA CALLE SAN VICENTE MÁRTIR
La calle que lleva su nombre, con sus casi 4 kilómetros de longitud, fue considerada durante mucho tiempo como la más larga de España.
Esta calle cuenta con la singularidad, además, de estar construida sobre el trazado de la Vía Augusta, la principal calzada romana que cruzaba Hispania de norte a sur. El tramo que recorrió San Vicente desde Zaragoza hasta Valencia para recibir martirio se ha convertido en una ruta de peregrinación jalonada por columnas de piedra que imitan a los antiguos miliarios romanos. Una de estas columnas podemos encontrarla en la entrada del Monasterio de la Roqueta.
Esta calle cuenta con la singularidad, además, de estar construida sobre el trazado de la Vía Augusta, la principal calzada romana que cruzaba Hispania de norte a sur. El tramo que recorrió San Vicente desde Zaragoza hasta Valencia para recibir martirio se ha convertido en una ruta de peregrinación jalonada por columnas de piedra que imitan a los antiguos miliarios romanos. Una de estas columnas podemos encontrarla en la entrada del Monasterio de la Roqueta.

está construida sobre el trazado de la Vía Augusta
sábado, 16 de diciembre de 2017
LA CISTERNA ROMANA EN VALENCIA
En la calle Corretgería, el restaurante Moma cuenta con un reservado a modo de cueva. Por su fisonomía y ubicación bien podría tratarse de una cisterna de la época romana que abastecía de agua a la ciudad. Durante la Edad Media también pudo haber servido de granero a la vecina Catedral. A la entrada a la cisterna se puede contemplar en el suelo una losa de piedra que da acceso a un pasadizo que transcurre bajo este local y los adyacentes.
sábado, 2 de diciembre de 2017
EL CIRCO ROMANO EN VALENCIA
Ocupaba una superficie de más de tres campos de fútbol. Con 350 metros de largo y más de 70 de ancho, el circo romano de Valentia era la construcción más imponente de nuestra ciudad en el siglo II, durante la época romana y bizantina. Partía desde la calle de la Paz, a la altura del Colegio del Patriarca, y llegaba hasta la calle Almirante, donde se encuentra la sede de Comisiones Obreras.
Sin embargo, el circo romano es un gran desconocido para muchos de los valencianos. De hecho, hace poco más de veinte ni siquiera historiadores y arqueólogos imaginaban que, bajo el suelo de Valencia, yaciera un circo romano.
Los descubrimientos de los restos del circo comenzaron en 1987, en la calle Barón de Petrés, donde aparecieron dos basamentos de piedra de la zona de las carceres. Un año después apareció el primer tramo de la pared, el occidental; y en 1990, el oriental. Entonces, todos estos descubrimientos se consideraron que formaban parte de la muralla romana.
Sin embargo, en 1993 se encontraron sendas muestras deterioradas de los muros interno y externo del circo que, junto al hallazgo en 1995 de un fragmento de la cabecera de salida y meta en la calle de la Paz disiparon todas las dudas.
“El circo romano era un hipódromo, y en la antigüedad, sobre todo en la época romana del Imperio y en la época bizantina, era el deporte principal; era una actividad de trascendencia similar al fútbol de ahora, ya que los emperadores estaban siempre pendientes de que el pueblo tuviera su ración de circo”, explicó Albert Ribera, jefe del Servicio de Investigación Arqueológica Municipal de Valencia.
“Las competiciones las disputaban doce cuádrigas, que salían a la vez, y que daban doce vueltas al recinto; siempre había accidentes y se producían escenas casi de terror pero que a los antiguos les interesaban”, señaló Ribera. “Se conocen una decena de puntos del centro de Valencia con restos del circo, que yace debajo de la ciudad, y que se han ido localizando uno por uno hasta montar el puzzle final”, destacó.
Las carceres estaban en la calle Barón de Petrés. Los restos del muro occidental, en la plaza de Nápoles y Sicilia, al igual que la arena. En la calle Palau hay también restos del muro occidental, así como en la calle Miracle. Del muro oriental, atravesaba la calle Trinquet de Cavallers y la calle Comedias. La ‘spina’, el muro central, estaba donde se encuentra San Juan del Hospital. Y la cabecera del circo, en la calle de la Paz.
Sin embargo, sólo en tres lugares de Valencia pueden verse hoy en día restos del circo romano. “Una parte de la muralla está en un restaurante que hay en el cruce de la calle Comedias y la calle del Mar –El Soho del Mar–; existen también tres elementos de las metas en el bar del Hotel Caro; y en la cripta de la reina Costanza, en la Iglesia de San Juan del Hospital se conserva parte del muro de la ‘spina’, el muro central, donde se colocaban obeliscos e inscripciones”, señaló Albert Ribera.
Desde noviembre de 2013 hasta el pasado mes de mayo el Ayuntamiento ofreció una exposición en L’Almoina llamada ‘El circo romano de Valentia’. Ahora se ha convertido en itinerante, e irá viajando por toda la ciudad. En estos momentos se encuentra expuesta en la biblioteca de Monteolivete, y tras el verano pasará a La Rambleta.
Sin embargo, el circo romano es un gran desconocido para muchos de los valencianos. De hecho, hace poco más de veinte ni siquiera historiadores y arqueólogos imaginaban que, bajo el suelo de Valencia, yaciera un circo romano.
Los descubrimientos de los restos del circo comenzaron en 1987, en la calle Barón de Petrés, donde aparecieron dos basamentos de piedra de la zona de las carceres. Un año después apareció el primer tramo de la pared, el occidental; y en 1990, el oriental. Entonces, todos estos descubrimientos se consideraron que formaban parte de la muralla romana.
Sin embargo, en 1993 se encontraron sendas muestras deterioradas de los muros interno y externo del circo que, junto al hallazgo en 1995 de un fragmento de la cabecera de salida y meta en la calle de la Paz disiparon todas las dudas.
“El circo romano era un hipódromo, y en la antigüedad, sobre todo en la época romana del Imperio y en la época bizantina, era el deporte principal; era una actividad de trascendencia similar al fútbol de ahora, ya que los emperadores estaban siempre pendientes de que el pueblo tuviera su ración de circo”, explicó Albert Ribera, jefe del Servicio de Investigación Arqueológica Municipal de Valencia.
“Las competiciones las disputaban doce cuádrigas, que salían a la vez, y que daban doce vueltas al recinto; siempre había accidentes y se producían escenas casi de terror pero que a los antiguos les interesaban”, señaló Ribera. “Se conocen una decena de puntos del centro de Valencia con restos del circo, que yace debajo de la ciudad, y que se han ido localizando uno por uno hasta montar el puzzle final”, destacó.
Las carceres estaban en la calle Barón de Petrés. Los restos del muro occidental, en la plaza de Nápoles y Sicilia, al igual que la arena. En la calle Palau hay también restos del muro occidental, así como en la calle Miracle. Del muro oriental, atravesaba la calle Trinquet de Cavallers y la calle Comedias. La ‘spina’, el muro central, estaba donde se encuentra San Juan del Hospital. Y la cabecera del circo, en la calle de la Paz.
Sin embargo, sólo en tres lugares de Valencia pueden verse hoy en día restos del circo romano. “Una parte de la muralla está en un restaurante que hay en el cruce de la calle Comedias y la calle del Mar –El Soho del Mar–; existen también tres elementos de las metas en el bar del Hotel Caro; y en la cripta de la reina Costanza, en la Iglesia de San Juan del Hospital se conserva parte del muro de la ‘spina’, el muro central, donde se colocaban obeliscos e inscripciones”, señaló Albert Ribera.
Desde noviembre de 2013 hasta el pasado mes de mayo el Ayuntamiento ofreció una exposición en L’Almoina llamada ‘El circo romano de Valentia’. Ahora se ha convertido en itinerante, e irá viajando por toda la ciudad. En estos momentos se encuentra expuesta en la biblioteca de Monteolivete, y tras el verano pasará a La Rambleta.
jueves, 7 de septiembre de 2017
domingo, 5 de marzo de 2017
LA CORNUCOPIA la encontraremos en la fundación romana de valencia
La cornucopia (del latín cornu, ‘cuerno’ y copĭa,
‘abundancia’), en español conocida también como cuerno de la abundancia (en
latín cornu copĭae), es un símbolo de prosperidad y afluencia que data del siglo
V a. C.
En la mitología griega, la cabra Amaltea crió a Zeus con su
leche. De niño, mientras jugaba con uno de sus rayos, Zeus rompió -sin querer-
uno de los cuernos de la cabra.
Para compensar a Amaltea, al cuerno roto le confirió poder
para que, a quien lo poseyera, se le concediese todo lo que deseara.
De ahí surgió la leyenda de la cornucopia. Las
representaciones originales eran del cuerno de la cabra lleno de frutas y
flores. A varias deidades, especialmente a Fortuna, se les representaba con el
cuerno de la abundancia.
lunes, 14 de diciembre de 2015
FUNDACIÓN DE VALENTIA
La piedra angular, la base del argumento de los defensores del año 138
a.C, es un texto del historiador romano Tito Livio. Para que nadie tenga
dudas, las autoridades académicas y municipales lo han reproducido en
una lápida situada en el pavimento de la Plaza de la Virgen de Valencia.
IUNIUS BRUTUS CONSUL IN HISPANIA IIS QUI SUB VIRIATHO MILITAVERANT
AGROS ET OPPIDUM DEDIT QUOD VOCATUM EST VALENTIA. O lo que es lo mismo:
“En el consulado de Iunius Brutus en Hispania, a quienes habían luchado
bajo las órdenes de Viriato, les dieron un territorio y una ciudad
elevada, denominada Valencia”.
La fecha a la que este texto de Tito Livio hace referencia es el año
616 de la fundación de Roma, el 138 antes del nacimiento de Cristo.
viernes, 4 de diciembre de 2015
LA MURALLA PRE ROMANA
LA MURALLA PRE ROMANA, UN NUEVO CAMINO EN LA HISTORIA
Valencia ha sido una ciudad amurallada durante un largo periodo de su
historia, sucediéndose cronológicamente en el tiempo tres murallas
conocidas y bastante documentadas de las cuales se conservan algunos
vestigios. Esas murallas fueron la romana, la musulmana y por último la
cristiana, muralla ésta última que fue demolida a partir de 1865,
quedando tan sólo un pequeño fragmento de su lienzo junto a las Torres
de Quart.
Pero lo que no está tan documentado es que antes de la muralla
romana, existió lo que los historiadores han denominado la muralla
pre-romana, pues en la isla fluvial donde en el 138 a.C. Junio Bruto
fundara Valentia antes de esa fundación ya habían asentamientos de
pobladores que para defenderse de otros pobladores y quizá de los
animales de la época, también levantaron una muralla, de las cuales se
encontraron algunos vestigios.
Texto de Juan Benito Rodríguez Manzanares
L'APOL·LO DE PINEDO
Enguany ha fet cinquanta anys
de la troballa de l'Apol·lo de Pinedo.
El matí del diumenge 8 de
desembre de 1963, quatre submarinistes valencians practicaven la pesca en l'àrea del Cazabarcos, un espai de fons rocós situat a uns 300 metres de la
platja de Pinedo.
Un d'ells s’hi havia quedat endarrerit.
De sobte, va veure alguna cosa estranya que sobreeixia d'una massa d'algues. Es
va espantar: sense cap gènere de dubte, malgrat els caragolets adherits, allò
era un peu humà, potser d'una persona ofegada. Amb aprensió, va temptejar
l'extremitat que emergia del fons amb la punta del fusell submarí; el temor
perquè es tractara d'un cadàver va quedar superat per la sorpresa de sentir un
so de metall.
Reunits els quatre
bussejadors, van treballar tot el matí per a moure la cama; comprovaren que
formava part d'una escultura. Va costar molt portar-la a terra. I no va ser
fàcil posar en un vehicle adequat aquella figura d’un jove adolescent, quasi de
grandària natural, d’1,40 metres d'altura, feta de bronze, amb 150 quilos de
pes, que presentava una curiosa postura.
Precisament per aqueixa posició
del cos, assegut, un tant reclinat i amb la mà dreta sobre el cap, pròpia de
les representacions d'Apol·lo, els experts van suposar de seguida que
representava el déu de la veritat, de la llum i de la bellesa.
La identificació resultava opinable, perquè ni portava ni ha
aparegut cap atribut que poguera identificar-lo; tampoc no se sap res del
suport en què es trobaria, ni l'espai al qual estaria destinada, públic o
privat. Però per a Domingo Fletcher Valls,
director del Departament de Prehistòria de la Diputació de València, allò era
amb total seguretat, una figuració d'Apol·lo, fosa vint segles i escaig arrere.
L'estil era hel·lenístic, per açò es va considerar que era una còpia, d'època
imperial romana, de l'Apol·lo Delphinios de finals del segle II abans de Crist.
També, segons José L. Jiménez Salvador, es tractaria «d'una còpia en
època romana de l'original realitzat per Demetri de Milet a la fi del segle II
a. de C., que representava l’Apol·lo Delphinios». El mateix J. L. Jimenez
mantenia, el 1994, que es tractava d'una obra excepcional, sense parangó quant
a «la seua iconografia, grandària i material utilitzat».
Encara que li faltava la cama
dreta, i malgrat que el mar ja havia començat a fer estralls en el bronze
mil·lenari, quan es va realitzar la primera neteja va aparèixer un bell rostre,
de faccions clàssiques. Era una figura de gran qualitat. El procés
tècnic de la cera perduda va ser el mètode utilitzat per a fondre les diferents
parts de l'escultura, que posteriorment es van soldar, en un treball molt
acurat, tant en la fosa com en l'acabat, obra d'un taller d'alta
especialització.
La cama que li faltava també
es va localitzar poc després de la troballa de la figura, però va ser retinguda
per la persona que la va trobar, la qual, només anys més tard, la va oferir en
venda per a possibilitar la reconstrucció.
L'Apol·lo de Pinedo ha patit, des de la seua recuperació del
mar, ara fa cinquanta anys, dues restauracions integrals; ambdues van ser
realitzades per l'Institut de Conservació i Restauració de Béns Culturals del
Ministeri de Cultura, la primera va tenir lloc després de la troballa, encara
sense la cama dreta; la segona, poc després de la compra d'aquesta cama, va
culminar el 1994 i en ella es van conservar els ulls de pasta vítria col·locats
el 1967.
Devem la possibilitat de
contemplar la serena bellesa de l'Apol·lo als submarinistes Ignacio Cuartero,
Joaquín Garcia, Ramón Chichell i Francisco García, els quals van dipositar la
peça en el Parc Mòbil de Ministeris el mateix dia en què la van trobar, al
mateix temps que es posaven en contacte amb Domingo Fletcher, en aquell temps
director del Servei d’Investigació Prehistòrica, per oferir, desinteressadament,
la seua troballa casual a les futures generacions, renunciant al lucre personal
i al reconeixement públic, que -és de ben nascuts- podem renovar-los, cinquanta
anys després de la seua acció cívica.
L'Apol·lo de Pinedo es conserva en el Museu de Prehistòria, al
complex cultural de la Beneficència. El podem veure envoltat de la figuració
del seu possible destí, el jardí d’alguna luxosa vila romana d’època imperial.
També hi ha una rèplica d’aquesta escultura en la rotonda de
la carretera de València a Pinedo.
sábado, 7 de noviembre de 2015
EL CIRCO ROMANO DE LA VALENCIA DE HACE 2.000 AÑOS
La Hispania romana de hace 2.000 años no tuvo muchos circos y sólo se construyeron en las ciudades más relevantes de toda la península. Una de ellas, “Valentia”, erigida en el siglo II antes de Cristo sobre asentamientos íberos 400 años más antiguos, tuvo tal importancia y esplendor que contó con un circo tres veces más grande que nuestro actual Mestalla.
Hoy he visitado el centro de “L'Almoina” de Valencia, junto a la Catedral y a espaldas de la Basílica de la Virgen, la exposición denominada 'El circo romano de Valentia', una muestra divulgativa que permite conocer las características y la importancia de uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de la época romana: el gran circo del siglo II. Este coliseo valenciano albergó los espectáculos de masas propios de esta época: como las carreras de caballos u otras competiciones deportivas.
Son pocas las huellas que quedan de él en la actualidad, y que pueden verse en un restaurante, en un hotel recientemente inaugurado, y en la iglesia de San Juan del Hospital. Pero el magnífico circo de “Valentia” cruzaba las actuales calles de la Paz y del Mar y se adentraba por la calle Trinquete Caballeros hasta la Plaza de Nápoles y Sicilia hasta las proximidades del Foro que se ubicaba en la actual Plaza de la Virgen.

La muestra ofrece amplia información mediante paneles, fotografías, videos, simulaciones y varias piezas arqueológicas relacionadas con la actividad en el circo como, por ejemplo, los medallones metálicos con que se adornaba a los caballos que competían en las carreras de cuádrigas.
Os invito a que lo visitéis. Los domingos la entrada es, además, gratuíta.
MÁS INFORMACIÓN: El topónimo de «Valencia» deriva del término latino "Valentia Edetanorum" (1), que le dieron los romanos al fundarla. Dicha denominación puede traducirse como 'Valor (o fuerza) en la tierra de los edetanos', y se enmarca en la costumbre, ya practicada en Italia en el siglo II a. C., de fundar colonias con topónimos alegóricos de virtudes militares. Valencia es, sin duda, una de las ciudades más antiguas de España, ya que se fundó con el nombre de Valentia Edetanorum por unos dos mil colonos romanos en el año 138 a. C., en tiempos del cónsul Décimo Junio Bruto Galaico. Esta era una ciudad clásicamente romana en su concepción, ya que se ubicó en un lugar estratégico cerca del mar, una isla fluvial atravesada por la Vía Augusta, que comunicaba la actual Andalucía (Bética) con la capital del imperio (Roma). El núcleo principal de la ciudad se localizaba en el entorno de la actual plaza de la Virgen. Allí se encontraba el foro y el cruce del Cardo y el Decumano, que eran y siguen siendo los dos ejes principales de la ciudad. El Cardo corresponde a las actuales calles Salvador-Almoina y el Decumano a la calle de los Caballeros.
Durante la guerra entre Cneo Pompeyo Magno y Quinto Sertorio, en el año 75 a. C., se destruyó la ciudad de Valenctia, la cual no volvió a reconstruírse hasta pasados unos 50 años. Tras este periodo, la ciudad recuperó su población y comenzó a construir grandes obras de infraestructura, ya en el siglo I, lo cual propició que a mediados de siglo la ciudad viviera un periodo de gran crecimiento urbano con la construcción del Circo de Valentia.
(1) Edetanos es el gentilicio de las personas que vivieron en el territorio de Edeta. Y se conoce así tanto a los íberos edetanos como a los romanos de la ciudad de Leiria (actual Liria).
____________________________________________________________________
POST SCRITUM Y NO ES POR FASTIDIAR, pero mientras Valentia se fundó como ciudad oppiddum romana en el siglo II antes de Cristo, nuestra rival Barcelona –Barcino- tuvo que esperar 200 años a que durante el control de Roma por Augusto se formalizara el nombre de Barcino (entre el 15 y 10 a. C.), forma reducida de la oficial Colonia Faventia Iulia Augusta Pia Barcino.
Es con el nombre de Barcino que aparece en el célebre mapamundi de Claudio Ptolomeo. La mención de Colonia hace referencia a una ciudad fundada para distribuir tierras entre los soldados romanos retirados del ejército, en este caso tras las Guerras Cántabras. Era también conocida en forma reducida como Colonia Faventia. Como decimos, en la época de Augusto, Barcino tomó la forma urbana de castrum inicialmente.
Pero Barcino no cuajó como ciudad oppidum hasta el siglo II después de Cristo, con una población que debía oscilar entre los 3.500 y 5.000 habitantes. Un personaje destacable de ésta época fue Lucio Minicio Natal, quien –junto con su padre– mandó construir las termas de la ciudad. La población ascendió a entre 4.000 y 8.000 habitantes durante el siglo III. La principal actividad económica era el cultivo de tierras circundantes. Por el valor de los restos arqueológicos (tamaño del templo, abundancia de esculturas, mosaicos, ánforas) se ha determinado que los habitantes gozaron de un cierto nivel de vida. Sin embargo, la ciudad no dispuso de teatro, anfiteatro ni circo. La Valentia Romana, sí.
extraído de http://jgsentandreu.blogspot.com.es/2013/12/el-circo-romano-de-la-valencia-de-hace.html
lunes, 15 de junio de 2015
Casas romanas bajo la Catedral de Valencia
Casas romanas bajo la Catedral de Valencia
Fuente: ABC.es | 6 de mayo de 2015
Una ciudad romana bajo la Catedral. Las excavaciones que se han realizado bajo la Catedral de Valencia durante las obras de restauración y ampliación de su Museo han permitido encontrar, a tres metros de profundidad, restos de una calle romana y de al menos tres casas de entre los siglos I y II, que podrán ser recorridas en un itinerario iluminado una vez que se inaugure el centro museístico.
Según ha informado el Arzobispado en un comunicado, las excavaciones, localizadas bajo las capillas de San Francisco y San José, han aflorado las estructuras de tres casas romanas de las que se conservan sus entradas, dinteles y depósitos de agua, así como una reja romana con hierros entrecruzados. La información se ha publicado en el semanario diocesano «Paraula».
También aparecen en este recorrido, que se integrará en la visita al futuro Museo, «restos óseos humanos que, a falta de datar con una comprobación arqueológica, podrían corresponder al siglo XIII, posiblemente de una parroquia ya desaparecida que se erigió en la Valencia recién reconquistada, la de San Pedro, muy cerca de la Catedral».
El camino subterráneo desemboca en otra estancia con más restos humanos y de construcciones que dan directamente al muro de la antigua Aula Capitular del siglo XIV, hoy capilla del Santo Cáliz. En las obras de ampliación del Museo han aparecido también elementos góticos de lo que pudo ser el atrio o claustro que tuvo la Seo cuando no estaba aún unida a la torre del Miguelete.
Estas excavaciones, así como el resto de los trabajos de ampliación del Museo, han sido visitadas por el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, junto con una representación de la Curia diocesana y del Cabildo Metropolitano, acompañados por el arquitecto conservador de la Catedral, Salvador Vila.
Los restos en la Seo ayudan a completar el callejero de la Valencia romana
Albert Rivera, director de las excavaciones en la Almoina, destaca que se podrá reconstruir en un plano esa parte de la ciudad imperial del siglo I
Un técnico explica al cardenal Cañizares los restos arqueológicos. avan / víctor gutiérrez
Fuente: PACO MORENO > Valencia | Las Provincias 06/05/2016El hallazgo de restos romanos con motivo de la restauración del Museo Catedralicio ayudará a completar el mapa de la ciudad imperial del siglo I. Es uno de los beneficios que destacó ayer el arqueólogo Albert Rivera, director de las cercanas excavaciones de la Almoina, transformadas en un centro donde se expone en la actualidad los vestigios de la urbe fundacional.
«Podremos averiguar el ancho de una manzana» comentó acerca de las viviendas encontradas y la calle, paralela al Cardo que se puede admirar en el subsuelo de la plaza de la Almoina. El dato es importante para verificar las recreaciones realizadas hasta ahora por los expertos del callejero de la ciudad antigua, aunque es complicado que aparezcan más restos relevantes.
Las obras en la catedral sacan a la luz restos que podrían pertenecer a la antigua mezquitaLa calle discurre al oeste del Cardo, la vía junto al Decumanus que servía a los agrimensores para trazar las líneas de los campamentos militares y las ciudades en la antigüedad. Rivera subrayó que «va hacia el norte por debajo de la Basílica de la Virgen», mientras que en dirección sur se topa con el aparcamiento de la plaza de la Reina, es decir, desaparecida por completo tras la excavación de este parking.
La época imperial se sitúa entre los siglos I y II. El centro arqueológico de la Almoina muestra numerosos vestigios de esta época, como es el caso de las calzadas, una basílica romana y otras dependencias como la Curia, el inmueble que acogía el entonces Ayuntamiento.
Toda esa visita al pasado podrá completarse ahora con lo hallado en el Museo Catedralicio, donde está prevista su apertura al público el próximo junio. Respecto a los restos de otras edificaciones posteriores, como unas de época árabe, Rivera dudó que se trate de la mezquita de la ciudad musulmana. El experto situó este edificio debajo de la portada románica de la catedral.
Una de las incógnitas es si el callejero romano podrá seguir aflorando en futuras excavaciones. La intervención más inmediata en la zona será la remodelación de la plaza de la Reina, anunciada por el Ayuntamiento con motivo de la caducidad de la concesión del aparcamiento.
La iniciativa carece de plazos, dado que primero hay que definir los cambios en el propio parking, es decir, si las modificaciones son mínimas y se ajustan a un cambio de ubicación de las rampas, o si por el contrario se cambia la cubierta e incluso el gálibo de los sótanos.
En todo caso, Rivera comentó que en la parte próxima a la Seo se hizo hace años una intervención de la que «hay muy poca información». El Consistorio realizó un sondeo en la plaza de la Almoina (ahora Décimo Junio Bruto), en una de las esquinas de la parte sur, aunque lo que salió a la luz fueron restos de la catedral visigoda, recordó el funcionario municipal.
Rivera ha visitado varias veces la excavación en la catedral, aunque el Ayuntamiento no ha participado en el proyecto. El centro arqueológico de la Almoina expone también cimientos y pavimentos de edificios de la época republicana romana, en concreto unas termas que pueden considerarse uno de los mejores ejemplos de estos baños públicos que se conservan en España.
Las obras de ampliación del museo se han encontrado con el regalo inesperado de los restos arqueológicos, que además serán visitables gracias a la colocación de una plataforma metálica que recorre el perímetro y dejan a la vista incluso el alcantarillado de la calle.
jueves, 29 de mayo de 2014
CIRCO ROMANO DE VALENCIA
El Circo romano de Valencia data del siglo II. El circo estuvo en funcionamiento hasta la segunda mitad del siglo V. En época visigoda y árabe se reutilizó como muralla y se edificaron viviendas y zonas de cultivo en su interior y alrededor.
Se localizaba a extramuros de la ciudad, al este del foro.
Es la construcción más monumental erigida por los romanos en la ciudad de Valencia, mide 350 metros de largo por 70 de ancho. Los muros que se han encontrado tenían cuatro metros de ancho y cinco de alto. Estaban construidos de hormigón en los extremos y rellenados con piedras de río y tierra prensada en su interior. Solo cinco circos en España tenían unas medidas similares y una capacidad para unas 10.000.- personas, que argumentan las características de ciudad imperial que tenía la Valentia romana. Los circos conocidos en Hispania son los de Mérida, Toledo, Córdoba, Tarragona, Sagunto, Calahorra, Santiago do Cacem, Itálica, Segóbriga, Alhambra y Valencia. Había cuatro equipos, rojos, azules, blanco y verdes. El primer tramo del circo se localizó en 1987 durante unas obras calle Barón de Petres y fueron dos basamentos de piedra de la zona de las carceres. En 1988 apareció el primer tramo de muro, el occidental; y en 1990, el oriental en la calle Comedies. En 1993 se encontraron sendas muestras deterioradas de los muros interno y externo del circo. En 1995 se halló un fragmento de la cabecera semicurva de meta y salida en la calle de la Paz. En 1997 la spina en San Juan del Hospital. La mayoría de restos del circo aunque se conservan, no se pueden visitar porque tras documentarse se decidió taparlos y construir sobre los mismos, en contra de las recomendaciones de los arqueólogos. Las excavaciones que se llevaron han permitido identificar diez partes del circo de las cuales solo tres se pueden visitar. La spina en San Juan del Hospital, en la calle Trinquete de Caballeros. En el restaurante Soho en la calle Comedias con la calle del Mar, restos de un muro del graderío y parte de la arena y en el Caro Hotel, calle Almirante, tres remates de los obeliscos de la spina y una cornisa.
Se localizaba a extramuros de la ciudad, al este del foro.
Es la construcción más monumental erigida por los romanos en la ciudad de Valencia, mide 350 metros de largo por 70 de ancho. Los muros que se han encontrado tenían cuatro metros de ancho y cinco de alto. Estaban construidos de hormigón en los extremos y rellenados con piedras de río y tierra prensada en su interior. Solo cinco circos en España tenían unas medidas similares y una capacidad para unas 10.000.- personas, que argumentan las características de ciudad imperial que tenía la Valentia romana. Los circos conocidos en Hispania son los de Mérida, Toledo, Córdoba, Tarragona, Sagunto, Calahorra, Santiago do Cacem, Itálica, Segóbriga, Alhambra y Valencia. Había cuatro equipos, rojos, azules, blanco y verdes. El primer tramo del circo se localizó en 1987 durante unas obras calle Barón de Petres y fueron dos basamentos de piedra de la zona de las carceres. En 1988 apareció el primer tramo de muro, el occidental; y en 1990, el oriental en la calle Comedies. En 1993 se encontraron sendas muestras deterioradas de los muros interno y externo del circo. En 1995 se halló un fragmento de la cabecera semicurva de meta y salida en la calle de la Paz. En 1997 la spina en San Juan del Hospital. La mayoría de restos del circo aunque se conservan, no se pueden visitar porque tras documentarse se decidió taparlos y construir sobre los mismos, en contra de las recomendaciones de los arqueólogos. Las excavaciones que se llevaron han permitido identificar diez partes del circo de las cuales solo tres se pueden visitar. La spina en San Juan del Hospital, en la calle Trinquete de Caballeros. En el restaurante Soho en la calle Comedias con la calle del Mar, restos de un muro del graderío y parte de la arena y en el Caro Hotel, calle Almirante, tres remates de los obeliscos de la spina y una cornisa.
1.- Las carceres. Calle Barón de Petres.
2.- Muro occidental. Plaza de Nápoles y Sicilia.
3.- Arena. Plaza de Nápoles y Sicilia.
4.- Muro occidental. Calle del Palau.
5.- Muro oriental. Calle Trinquete de Caballeros.
6.- Muro occidental. Calle del Miracle.
7.- Muro oriental. Calle Trinquete de Caballeros.
8.- Spina. San Juan del Hospital.
9.- Muro oriental y arena. Calle de les Comedies- Calle de Mar. Rte Soho
10.- Cabecera semicircular. Calle de la Paz.
miércoles, 28 de mayo de 2014
domingo, 3 de marzo de 2013
VALENTIA 138 AC
Valentia 138 a C
El 9 de octubre se celebra el día de la Comunidad Valenciana, porque el 9 de octubre del año 1238 el rey Jaime I entró en Valencia reconquistando la ciudad a los árabes, pero Valencia tenía ya más de 1000 años de historia pues es una ciudad de origen romano fundada en el año 138 a C sobre una pequeña isla fluvial que formaba el rio Tyrius, próxima al mar y que era atravesada por la via Heraclea, después llamada via Augusta.
La primera mención de Valentia aparece en T. Livio Periochae 54:
Iunius Brutus cos. in Hispania iis qui sub Viriatho militaverant agros et oppidum dedit, quod vocatum est Valentia.
Casi idéntica es la inscripción que hoy podemos ver en la Plaza de la Virgen en la que se añade la fecha según nuestra forma de contar, con el año de consulado de Junio Bruto, el 138 a C y la forma de contar de los romanos ab urbe condita (desde la fundación de Roma)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)










.jpg)
